Europa ha cotizado durante mucho tiempo con un descuento de valoración frente a Estados Unidos, visible en métricas sencillas como el P/E y el P/B. Lo más llamativo es que, incluso en 2026 y aun después de periodos de fuerte rendimiento en los índices europeos, el descuento sigue siendo lo suficientemente amplio como para reaparecer constantemente en los debates de asignación de activos. Por tanto, la cuestión no es si Europa es “barata” en términos relativos, sino si el descuento empieza a parecer excesivo en relación con las perspectivas de beneficios de la región y la solidez de sus balances, o si sigue reflejando diferencias estructurales más profundas que difícilmente desaparecerán.
La próxima inclusión de Walmart en el índice Nasdaq-100 puede sonar como un ajuste rutinario del índice, pero supone un cambio estructural significativo en el mundo de los mercados bursátiles. Esto es más que un titular sobre un minorista entrando en un índice dominado por la tecnología. Los cambios en los índices suelen parecer técnicos, pero pueden representar transformaciones más profundas en el liderazgo del mercado, la composición sectorial y el comportamiento de los inversores. La pregunta central es sencilla: ¿por qué importa ahora que un gigante tradicional del consumo se una a un índice centrado en la tecnología?
Tras el choque inflacionario de 2022 y 2023, las presiones sobre los precios finalmente han comenzado a enfriarse. La inflación no ha desaparecido, pero se ha desacelerado, y esa fase se conoce como desinflación. Los precios siguen subiendo, solo que no al ritmo que inquietó a los hogares, a los responsables de política y a los mercados hace un par de años.
Imagina este escenario: un banco central sube las tasas de interés y, sin embargo, la divisa se debilita en lugar de fortalecerse. Suena contraintuitivo, pero los traders experimentados saben que lo que importa no es la subida de tasas en sí, sino lo que el mercado esperaba que ocurriera después. Los mercados de FX son, por naturaleza, anticipatorios, lo que significa que se centran en hacia dónde se dirigen las tasas y no en dónde se encuentran hoy.
Durante los últimos dos años, los inversionistas han debatido si el crecimiento económico realmente podría mantenerse mientras la inflación disminuye. Los bancos centrales han intentado controlar la inflación sin provocar una recesión y, a medida que las presiones de precios se moderan, los mercados siguen preguntando: ¿será diferente esta vez?