Los anuncios de la Reserva Federal se encuentran entre los eventos más seguidos en los mercados globales. En cuestión de minutos tras la publicación de una decisión de política, las divisas pueden saltar, el oro puede subir o bajar, los índices bursátiles pueden dispararse o caer, y los rendimientos de los bonos pueden moverse con fuerza. Rara vez es solo la decisión principal sobre los tipos de interés la que mueve los precios. Lo que realmente importa es lo que la Fed señala sobre la inflación, el crecimiento y la trayectoria futura de la política monetaria.
En finanzas, la curva de rendimientos muestra cuánto le cuesta al gobierno de Estados Unidos endeudarse a distintos plazos. La mayoría de la gente solo oye hablar de ella cuando se invierte, cuando las tasas de corto plazo suben por encima de las de largo plazo, porque ese patrón históricamente ha aparecido antes de las recesiones. Pero la curva de rendimientos está haciendo mucho más que lanzar advertencias. Está contando una historia sobre cómo los mercados ven el crecimiento, la inflación y la política futura de la Fed.
Los traders suelen rascarse la cabeza cuando llegan los datos mensuales de inflación. En un momento los mercados reaccionan con fuerza al último Índice de Precios al Consumidor (CPI), y al siguiente los analistas nos recuerdan que la Reserva Federal en realidad observa el índice de Gastos de Consumo Personal (PCE). ¿Por qué existen estas dos medidas y por qué los mercados las tratan de forma tan diferente?
Imagina la escena: primeras horas de la tarde del primer viernes del mes. De repente, los gráficos en todos los mercados empiezan a sacudirse: los pares de divisas suben y bajan, los índices suben y bajan, e incluso el oro parece no poder decidirse. Bienvenido al viernes de las Nóminas No Agrícolas (Non-Farm Payrolls, NFP). Una vez al mes, este informe de empleo de EE. UU. llega a los mercados y, a menudo, los mercados globales hacen una pausa y se preparan para el impacto.
A medida que el año llega a su fin y se acerca la temporada navideña, los mercados financieros entran en un entorno único. La liquidez se reduce, los spreads cambian, la volatilidad se vuelve impredecible y el comportamiento de los traders cambia a medida que las mesas institucionales bajan el ritmo para el descanso.